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No sé si comulga usted con la Navidad o le causa unos berrinches
endiablados. No ponga esa mueca avinagrada… que este disco le va
a hacer sumarse a una expedición hacia el “espíritu
de la navidad”. Y es que le regalamos una colección de canciones
de pop tremendamente pegadizo que - independientemente de su credo- conmoverán
sus fibras más sensibles. No nos mueven nobles propósitos,
ni nos hace falta comprometer los valores estéticos de Siesta,
a la hora de crear un disco navideño. Esto no tiene nada que ver
con los villancicos, ni con los aguinaldos, ni con Bing Crosby vestido
de Santa Claus, ni con los coros celestiales de la Misa del Gallo o los
pobres pavos. Tampoco creo que se provoquen deserciones ya que este es
un disco que podría ser veraniego u otoñal de no ser por
la aparición del leitmotiv navideño. Ya coronaron con éxito
esta jugada maestra algunos contados artistas de Disques de Crepuscule,
Sarah o Él- Cherry red. “Fantasía de navidad”
es una colección para esas almas gemelas que disfrutan de la pureza,
del minimalismo, de la sobriedad y de la belleza. Con el toque musical
de los productores de la casa, Ramón Leal y Mateo Guiscafré
junto a una turbamulta de notorios. Nada de lounge estirado ni canciones
cinemáticas. Piense en unas navidades desenfadadas vistas por Stereolab,
Young Marble Giants, Bradford, Carousel o Kahimi Karie. X-mas pop. Ideal
para adquirir una euforia musical, etílica y fraternal.
Los discos de navidad siempre tienen algo de extraño y suelen
resultar un empeño vano de la industria. Se suelen grabar en pleno
apogeo estival y tienen un tiempo de caducidad en los expositores. En
todo caso no discutamos la navidad y celebremos su llegada sin demasiadas
novelerías. Aunque nos asalten manías y caprichos extravagantes,
es indudable que estas fechas generan un sentimiento intangible de melancolía,
amor, soledad, deseo, alegría y tristeza. Justo los ingredientes
que espolean el buen pop.
“Fantasía de navidad” proporciona solaz y compañía
en todo momento. Las canciones narran historias en general tristonas que
se desarrollan en plenas pascuas. Ya en su primer momento se proporciona
ese dulce anacronismo sentimental a través del himno navideño
de Siesta que abre la fiesta. A continuación, Bathing Beauty y
su voz aterciopelada nos sube a los altares de la melodía con “The
Thirteenth day of Christmas”, una canción estremecedora compuesta
por el Eyeless in Gaza Martyn Bates. La tercera pieza es más burbujeante,
aunque empañada de borrascas y morriñas y por algo fue interpretada
en su tiempo por The Hit Parade y Amelia Fletcher. Frisa en lo extraordinario.
“East” es una nana agridulce reminiscente de la tradición
del pop escocés o de esos acertados grupos producidos por Richard
Preston o John A. Rivers..
A continuación degustamos más instantáneas de nuestra
juventud; The Magic Whispers – un dúo de voces sedosas deudoras
de The Impossibles- versionea “Crystal nights” de Ornamental
(el artefacto sonoro que crearon miembros Strawberry Switchblade y The
Sugarcubes), con singular proeza. Bel Divioleta inyecta espíritu
navideño en clave de cápsulas bailables de sutil melancolía,
con una versión en castellano de un tema de los japoneses Bridge.
La séptima canción muestra a Silvestre Paradox revisando
una balada de The Pale Fountains “Benoit’s Christmas”
con aplomo, como si se tratase de Orange Juice o The Hepburns. Grande.
Bathing Beauty ejecuta una canción del combo japonés Bridge-
liderados por el gran Hideki Kaji “Christmas jam”, regalando
toda la felicidad del
universo al disco.
“Navidad en Mallorca” es una velada y corta composición
que evoca recuerdos de estas fechas de Mateo en un simple flash. Café
Society se mueve por los terrenos pantanosos de corte “jazzy”
(“Sylvia’s theme”) mientras que Rita Calypso -que tiene
un arte aparte- encandila como siempre con su “Girl without a boy”.
“Cuando yo era pequeña” (de Cecilia) en la voz de Bel
Divioleta como doncella de turno, es un retorno a la infancia perdida,
razón de peso de estas fiestas. En el puesto decimotercero The
Magic Whispers es una versión de una canción perdida de
Number 4 Joystreet; una obra maestra de esas que da gusto recuperar y
nos hace ascender a un cielo próximo al séptimo. La frivolidad
francesa llega con “Noêlle a Hawai”, a través
de la angélica debutante llamada Naf Nat . El finale es de Admirall
achilles – con tristeza y quietud de fondo- y una relectura de “Christmas”,
una composición de Brighter, uno de los mejores combos de Sarah.
El romanticismo de la derrota.
No desfiguremos el noble carácter y pacífica condición
de estas fechas. No ataquemos las buenas costumbres ni los badulaques
que pueblan la caja tonta. Pero celebremos la navidad de una manera diferente...
con buen pop. Y ¡qué demonios! desterremos los villancicos
de una vez por todas de la faz de la tierra.
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