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El show debe continuar y creemos
haber encontrado por fín la proverbial aguja en el pajar. Las Escarlatinas son los “buenos días” felices del pop; un grupo matinal,
de sábado, con sabor a capuchino, olor a tostadas y un barniz de
mantequilla. España, envidia de Occidente, merecía que de
una vez por todas se sublimase el arquetipo de "supergrupo de chicas" a
tiempo completo. Y se ha hecho sin subrayados, con sencillez y con buenos
mimbres. A bote pronto se diría que Belén (aka Bel
Divioleta y Ondina), Lúa, Almudena y María son cuatro angelicales
y céreas jóvenes de la meseta acostumbradas a pajarear con
el pop frente al espejo. Distintos compositores de prestancia y sin padecer
el daltonismo que confunde al pop de nuestros días les han pintado
unas canciones perfectas que son como epitafios para la posteridad, sentencias
de una forma de vida, viñetas prisioneras del amor y del recuerdo,
simples saludos o cortes epistolares e íntimos. Feliciten por ello
a Alberto Matesanz ( mate, plastic d'amour), Fernando Márquez El
Zurdo, Sergio López De Haro (kikí d'akí), Laura y Álvaro
De Cárdenas, Antonio y Carmela (navajos). El enfant terrible,
Arthur Rimbaud, bautizó a las vocales con un colorido singular.
Para este cuarteto las canciones tienen colores como los días así que “a
todo color” declara sus intenciones en tres palabras.
Grabar un disco para ellas ha sido como subir en globo o jugar en los
altos andamios que sustentan el pop vistoso de Alizee y Cecilia, de
Shonen Knife y Bananarama, de las Chinas y Chantal Goya, de Vainica
Doble y The Would-be-goods. Tampoco piensen en unas chicas muy modositas
o pacatas. Ellas se atreven a entonar canción protesta pop, a realizar fantasías
osadas sin renunciar a la coquetería, e incluso a hacer grandes
sentadas pacifistas con gorgoritos y quemando todas las cartillas de los
clichés. Uno imagina que el disco se grabó en una colmena,
en una burbuja de jabón o en un jardín japonés bajo
una producción aplicada y limpia de Ramón Leal y Mateo
Guiscafré,
Algunas canciones parecen destinadas a derrotar el tiempo desde la rebeldía
y a ser éxitos en letra menuda. Incluyen adaptaciones en colores
chillones de otros temas de artistas y grupos internacionales como Belle
and Sebastian o Hideki Kaji. Mención especial merece un tema
inédito de Carlos Berlanga y Fernando Márquez para conservar
en celofán y con un lacito.
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Nadie dudará que Las Escarlatinas son savia nueva que recupera
en cierta forma la nostalgia por un pop tantas veces en entredicho y hoy
ausente. Cantan en castellano sobre colores (“A todo color”),
inconformismos (”Sólo por ti”), agonías amorosas
(“Lloraré”), los Beatles (“A beatle song”)·,
los escenas en los ochenta en Madrid (“Red bar”, “Adiós
al pop”), las evasiones (“Relax”, “Submarinos en
3D”, “Reloj Violín”, “El diván”),
el fútbol galáctico (“Sueño merengue”)
o los matices de la cotidianidad (“Tú y yo” “La
sombra del rosal”). Ellas son así.
Todas estas chicas tienen un excelente dominio del soplo fonatorio,
volumen y resonancia, también del manejo rítmico e interpretativo
y de la ciencia de la odeología, así como en la ejecución
de habilidades y proezas propias de las mejores. Una de las cantantes adorna
su genealogía y es hija de un famoso ídolo del rock.
Este grupo para nosotros es toda una esperanza. A pesar de no tener
el desgaste de la lija de la vida, el cuarteto tiene un verdadero rumbo,
y hasta algo más. Su música es como un día a pleno
sol en el que se estalla de felicidad y se auguran buenos tiempos. Su nombre
irá de boca en boca y protegido de la nube que trae lluvia y el
gris de la tempestad. Estas 15 canciones son su trampolín para romper
la morosidad de 2005
Mientras un sector de la juventud acepta pasivamente las formas burguesas
de la sociedad (dejándose llevar a veces por el indiferentismo),
otro rechaza con marcado radicalismo el mundo que han plasmado sus mayores
por considerar su forma de vida falta de autenticidad. Esta insatisfacción
crece más y surge un reclamo musical que expone el idealismo de
los jóvenes con elegante discreción.
Este disco responde a ese sueño pero anida en otro sueño.
Hacer este disco ha sido un placer y ha mostrado la sensibilidad estética
de cuatro chicas encantadoras que son como varitas mágicas que estimularán
la fantasía de un público que si no existe habrá que
inventarlo.
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